viernes, febrero 24, 2006

Recuerdos

El buen Leo me pidió que contestara ésto y he aquí mis respuestas (siempre siguiendo el estilo de este blog):

10 años atrás yo...

... recién había aceptado mis preferencias homosexuales un par de años antes, y prácticamente no tenía ninguna experiencia sexual más que con un tipo con quien tuve algo leve y con mi pareja (describí mi primera vez con él). Pensaba que tenía comprada la vida y que duraría por siempre con él aunque sólo duramos algunos años. No se me había ocurrido siquiera hacer algo sexual con alguien más, a esa edad aún no se me antojaba.

5 años atrás yo...

... ya llevaba algún tiempo con O. y habíamos participado de varios tríos sexuales. Desde entonces estábamos bien como pareja y nos gustaba estar juntos como hasta entonces. Algunos meses después conoceríamos al primer chico de quien nos enamoraríamos ambos, pero esa historia aún no la he relatado. Tal vez lo haga posteriormente.

1 año atrás yo...

... estaba deshecho aún porque S. nos había dejado y no nos podíamos recuperar del todo. Fue la primera vez que un chico nos rompió el corazón a O. y a mí como pareja, aunque por ese entonces A. ya había aparecido y el coqueteo era evidente, aunque aún no sucedía nada con él.

Ayer yo...

... tuve un día tranquilo y normal junto a O. y en todo el día no pensé en J.; tal vez en parte porque A. estuvo con nosotros en casa y O. tuvo una conversación harto interesante con él, que será tema de un nuevo post en este blog en cuanto tenga oportunidad de hacerlo. Por la noche O. y yo no tuvimos sexo, pero en la mañana estuvimos abrazados una hora y media en la cama, antes de levantarnos.


Espero que no haya inconveniente en que pase el resto de las preguntas pues no vienen mucho al caso con este blog.

Tampoco quisiera pedirle a nadie que lo conteste, mejor que lo haga quien así desee hacerlo, aunque sería interesante conocer esto de Castee, Kine y los pocos lectores asiduos de este sitio quienes aún no lo han escrito (a los que ya lo han hecho, los he leído).

¡Gracias, Leo, por hacerme recordar!

martes, febrero 21, 2006

No se rinde, pero no caeremos otra vez. (Adiós, J.)

Era tan predecible que sucedería, que por esa razón O. y yo lo hemos sabido llevar muy bien. Como conté en días anteriores, las llamadas de J. comenzaron a menguar hasta tender a cero. Hemos estado bien con esa situación: poner tierra de por medio ha sido bueno para nosotros y espero que también haya sido bueno para él. Pero todo cambió la semana pasada.

Como ya he contado anteriormente, en esta maldita "ciudad" (más pueblo chico que otra cosa) todos nos encontramos si acudimos a sitios públicos "de moda" y así, sin siquiera imaginarnos, sucedió lo que pensamos O. y yo que pasaría, aunque no teníamos idea de cuándo: conocimos a la pareja de J., que iba acompañándolo. La primera reacción que tuvimos fue de una insana y exacerbada maldad: reírnos a carcajadas por ver "la poca cosa" que es el tipo ése. Claro está, debimos contenernos y poco después hasta nos sentimos culpables por habernos burlado interiormente, pero aunque es difícil describir el sentimiento, trataré de hacerlo. Es como si en ese momento, al ver que físicamente no es nada agraciado, nos diéramos cuenta que no estábamos "compitiendo" con él porque realmente él no es competencia para nosotros, y que si a final de cuentas J. regresó con él fue por lo que ya sabíamos de sobra: por lo que le puede dar materialmente, aunque ni le guste y mucho menos lo ame. No sé si eso sea bueno o sea malo, finalmente J. está con él y eso es innegable, pero a partir de ese día he tenido un peso menos en mi alma, como si el hecho de imaginarme a la pareja de J. me hiciera sentir menos, porque pensé que era alguien arrebatadoramente guapo (aunque J. me había dicho que no lo era) o extremadamente atractivo (igual, me había dicho que no le gustaba). No es así, es un pobre diablo chaparro y sin ningún chiste; alguien totalmente olvidable dos segundos después de que lo has visto. Y no, por favor no me malinterpreten: no tengo nada en contra de la gente baja de estatura, a algunos les sienta bien ser así sólo que él para nada que es atractivo, "falso enano caprichoso que no tiene corazón".

Después de ese día y estando mucho más tranquilos, O. y yo pensamos que J. nos olvidaría y nos dejaría por la paz, pues evidentemente se dio cuenta del desprecio conque vimos a su pareja y de paso, el "desaire" que le hicimos a él cuando fue a saludarnos y nos portamos lo más fríos e indiferentes que pudimos. Internamente tenía ganas de saltarle encima en un apretado abrazo, de decirle que ya se dejara de tonterías y reflexionara -por última vez- sobre su vida y regresara con nosotros, pero por supuesto que no lo haría y no lo haré, jamás de los jamases. En esas estábamos cuando el viernes se nos ocurrió salir a bailar "al lugar de moda" y puesto que ya estábamos un tanto borrachos (¿he mencionado cuánto me gusta el vodka?) andábamos con ánimo "festivo".

Ahí estaba él: ahí estaba J., justo afuera del baño y cuando me dirigí hacia ahí me jaló suavemente a un lado, me abrazó y me preguntó qué sucedía con nosotros: que si "ya no queríamos ser sus amigos", que "por qué lo tratábamos mal", que "nos extrañaba" y toda esa sarta de cosas que salen de la boca de J. cuando está borracho y que las olvida al momento en que el tipejo le compra algún juguetito nuevo. Le dije que nada de eso, que era su imaginación (no lo era) y que lo queríamos "igual que siempre". El resto de la noche, después de que J. saludó a O. se la pasó a cierta distancia, con su amigo (sí, ese infame amigo del que comenté cuando conocí a J.) viéndonos en todo momento, y sucedió lo que queríamos que sucediera desde hace mucho, otra vez en plan todo malsano: que J. nos viera "en acción" con alguien más y éste fulano llegó como caído del cielo. Era gringo, de unos 32 años, bastante bien de cuerpo y muy atractivo de cara. Me atrevo a decir que era "lo mejorcito" del antro y en cuanto nos vio inmediatamente hubo clic. Después del intercambio de sonrisas de rigor se nos acercó a hacernos conversación. A los 15 minutos ya departíamos amenamente. A los 30 minutos ya nos había invitado un par de tragos y en menos de una hora ya bailábamos y cachondeábamos en la pista de baile. En algún momento de la noche J. desapareció, asumimos que simplemente se fue enojado y lo que sucedió esa noche lo relataré en algún momento posterior, pues está para un "relato cachondo con el gringo del antro", pero por ahora continuaré el asunto que me ocupa.

El sábado recibió O. una amarga llamada de J., otra vez con los reclamos de que "ya no queríamos ser sus amigos" y bla bla bla. No estuve presente por lo que no sé todos los detalles, pero al parecer O. fue muy claro con J. en el sentido de que le dijo que sí podíamos ser sus amigos, pero que las cosas no podían ser como J. estaba acostumbrado que fueran: que siempre estuviéramos en sus manos, subyugados a sus perennes caprichos. Al siguiente día, domingo, J. fue a visitarnos a la casa "para que le ayudara con una investigación de la escuela" (más pretexto que otra cosa) y por primera vez desde que lo conocí me sentí completamente cómodo a su lado, sin desear que fuera algo que no es. Si acaso, durante un rato cerré los ojos y recordé los excelentes días que pasamos con él el mes antepasado pero creo que todo eso no será más que un recuerdo agradable en mi memoria.

Adiós, J., creo que ya estoy listo para dejarte ir.

miércoles, febrero 15, 2006

Mi regalo del 14 de febrero...

... lo recibí hoy 15, por la mañana.

Ver dormidos juntos y abrazados a O. y a A. fue tan bello que por poco lloro. Ganas no me faltaron de coger el móvil y tomarles una fotografía para subirla aquí (habría sido la primer foto de este blog cachondo); sin embargo, creo que aún no es conveniente que los comparta con el resto del mundo.

Ni siquiera el sexo de anoche superó a la escena de hoy por la mañana (y eso que terminar en la cara de A. es algo sabrosísimo).

Gracias, O. y A. por haberme dado este grandioso regalo.

miércoles, febrero 08, 2006

Ahora se nos juntaron los tres

Otra vez, como si fuera la segunda parte de la telenovela mexicana mala ahora fueron los tres quienes se juntaron sin querer: A., S. y J. pues el fin de semana que salimos a bailar O. y yo junto con unos amigos ahí estaban en el antro los tres, aunque no estaban juntos obviamente.

A. llegó con nosotros y con nuestros amigos, y la verdad es que el chico se comportó a la altura de la situación, ¿será que está madurando?. Nos permitió estar con nuestros amigos, sin alejarse mucho y estuvo bailando y platicando con conocidos suyos. En algún momento de la noche, S. se acercó a saludarnos efusivamente (estaba algo borracho) y A. simplemente se apartó un poco otra vez pero no noté ninguna expresión de disgusto en su cara.

Un poco más tarde, vimos que J. andaba por ahí también y sí sentí "que se me movía el piso" porque no lo habíamos visto en algunas semanas, pero esa sensación pasó rápidamente y durante la noche todos nos estuvimos echando furtivas miradas soslayadas pero no hubo ningún incidente qué contar.

En algún momento J. estaba muy contento porque "alguien le había enviado una bebida con un mesero" y pensó que habíamos sido nosotros. Menuda sorpresa se llevó cuando se dio cuenta que no fue así. De alguna manera quería nuestra atención pero no se la prestamos y nos dedicamos a bailar y a divertirnos con nuestros amigos.

Por su parte, S. nos dijo que nos quería visitar el próximo fin de semana e ignoro si A. lo escuchó o no, pero éste no hizo ningún comentario al respecto. Le dijimos a S. que era bienvenido a visitarnos cuando quisiera, así que supongo que lo hará.

Al final de la noche, obviamente, nos fuimos con A. a casa y no hubo ningún amargo reclamo, sólo "buena vibra" y una agradable convivencia. Me alegra mucho que al parecer A. está madurando, ya no es un niño caprichoso y berrinchudo y se está portando a la altura de las circunstancias. Creo que esá entendiendo que aunque podamos relacionarnos con más personas, si en ese momento estamos con él y estamos viviendo algo como lo que tenemos no se debe desaprovechar en reclamos y pleitos sin sentido.

Ojalá que las cosas sigan así, por lo pronto, A. está con nosotros a pesar de que es mitad de semana. Ya veremos qué sucede.

lunes, enero 30, 2006

Aguanta, A., ya casi

He escuchado varias veces la frase de que "no se puede forzar al corazón" y cosas similares pero nunca ha cobrado más sentido para mí que en estos últimos días.

Tal y como lo había anticipado, nos hemos alejado paulatinamente de J. aunque por fortuna no me ha dolido tanto. Sí lo extraño de vez en cuando, pero ya no pienso estúpidamente en él todo el día como antes y de hecho ya pasan varias horas sin que lo recuerde. Yo no le he llamado por teléfono y él lo ha hecho un par de veces durante la semana. Claro está, sus llamados han sido más bien reclamos de que "ya no le hablamos" o que "ya no lo queremos ver" pero si algo tengo claro es que él es quien ha puesto tierra de por medio, con sus extraños comportamientos que tiene a veces de "ya no querer hacer nada con nosotros" porque le entra algún remordimiento. Creo que en esta ocasión es para bien y probablemente me lo pueda sacudir de encima de una vez por todas.

Quien realmente "se ha aplicado" en estos días y le está echando todas las ganas del mundo es A., quien nos ha visitado más o menos frecuentemente (y nos ha dicho que mañana estará varios días con nosotros, ¡qué emoción!) y quien realmente parece estar dando todo de sí para que las cosas entre los tres funcionen. Sé que han existido algunas malas experiencias en el pasado pero tal vez ahora ya haya adquirido la suficiente madurez para que algo, lo que sea que vaya a surgir de esto, funcione.

Lo único que me da un poco de remordimiento es no poder entregarme por completo a A., pues de repente aparecen imágenes fugaces de J. en mi cabeza: cuando lo estoy besando o cuando estamos teniendo el delicioso sexo al que estamos acostumbrados. No es frecuente y no todo el tiempo pienso en J., pero sí me ha llegado a suceder y me estremezco de tan sólo pensar que "esté engañando" a A. con el pensamiento, de no entregarme por completo a la relación y al momento. Tal vez si hablara con A. al respecto lo entendería, pero no quiero meterle "más ruido" a su cabeza, no quiero herir sus sentimientos y compartir con él el hecho de que aún pienso en alguien más, aunque es probable que A. ya se lo imagine, pues en una ocasión que platicábamos recientemente le conté que me habían roto el corazón y que tenía miedo de entregarlo otra vez para que me lo volvieran a romper. Él me dijo que no sucedería.

Sí, mi querido A., por favor aguanta un poco más. Ya casi me lo sacudo de encima y entonces me podré entregar a ustedes: a O. y a ti por igual en cuerpo y alma. Verás qué bien la vamos a pasar. Verás que la segunda parte de nuestra histoire à trois será genial e intensa... ¡sí que lo será!

sábado, enero 21, 2006

Mis cinco hábitos extraños

Tanto Doffo como Leo me incluyeron en este peculiar juego que está rondando en este momento por la blogósfera, en el que se supone que deberás escribir sobre tus hábitos más extraños. Al ser éste un "blog secreto", deberé escribir sobre "los hábitos secretos", entonces.

Debo poner primero las reglas:

Las reglas son la siguientes:

Cada jugador debe publicar un mensaje con el título "mis 5 extraños hábitos".

Todas las personas que sean invitadas a jugar también indicarán claramente el reglamento.

Finalmente, cada participante escogerá a otras 5 personas (añadiendo el link a sus blogs) para que se unan al juego.

Deben dejar un comentario a esas 5 personas diciéndoles: ''Has sido elegido'' invitándolos a tu blog a ver de que se trata.


He aquí mis extraños hábitos:

I. Me encanta mirar. Cuando O. y yo tenemos sexo con alguien más, me excito muchísimo de ver a O. con el (los) amante(s) en turno; eso me prende mucho y a veces lo disfruto más que si yo estuviera ahí. Trato de hacerlo tan a menudo como sea posible, aunque no siempre se puede.

II. Siempre después de terminar siento un deseo irrefrenable de correr a limpiarme el semen que me haya podido salpicar. No me da asco ni me da miedo, simplemente no me gusta su consistencia pegajosa. He hecho sólo pocas excepciones cuando el chico con quien estuve(imos) está muy bien y me pide que no me vaya, pero casi siempre salgo corriendo al baño para limpiarme después del sexo.

III. No beso a desconocidos aunque podamos hacer "de todo" (siempre con las debidas precauciones, claro está). No importa si me lo cojo, me hace sexo oral o cualquier otra actividad sexual; no me gusta besarlos. La excepción, claro está, es cuando el susodicho es un chico que me gusta mucho y entonces mando a volar este hábito y me lo como a besos.

IV. Siempre que veo a un "niño" que yo le calculo que tenga entre 21 y 23 años y esté razonablemente guapo, "bueno" o simplemente "cachondo" le coqueteo. No puedo evitarlo, aunque sea con una mirada o con una sonrisa. Esos niños me vuelven loco.

V. Me gustan los pies, aunque nunca he hecho nada muy heavy con éstos. Cuando tengo(emos) sexo con alguien más, a veces procuro ponerme con la cabeza en los pies del susodicho para poder contemplarlos y si están limpios, olerlos. A veces la gente no se da cuenta, otras se frikean pero una que otra vez se excitan por este hábito mío.

Vaya, pues he terminado. Siguiendo con las reglas, se supone que ahora debo nombrar a 5 personas para que contesten ésto, aunque no estoy tan seguro de que vayan a leerlo nada pierdo con intentarlo. Tomaré la lista de quienes han dejado algún comentario aquí anteriormente:

Castee, aunque ella nunca escribe sobre su vida privada en su "space" y probablemente no conteste.
Manuel y Eduardo Irabien, porque me encanta que estén juntos, aunque ahorita están de vacaciones y no sé cuándo regresarán y me leerán.
Vodka Von Vanille porque me fascina cómo escribe y me gustaría conocerlo mejor.
Kine, porque es una de mis personas favoritas.

lunes, enero 16, 2006

SMS

El sábado por la noche me puse una guarapeta de antología con Vodka.

En algún momento de la noche, el cual no recuerdo con mucho detalle, escribí este SMS a J.:

Je t'aime beacoup, mon petit, mon amour, mon beau.


Al siguiente día me respondió el mensaje con un:

Q cabrones s eso?


Y simplemente atiné a contestarle:

Debrayes de un borracho. Disculpa. Seguiré durmiendo


¡Bendita ignorancia!

viernes, enero 13, 2006

J. de postre, A. de cena

No hay mucho de nuevo qué contar: sólo se me había pasado comentar (y lo dejo por escrito para que cuando mi mellada memoria no pueda recordarlo simplemente tenga que venir a leerlo aquí) que la semana pasada, justo antes de que J. "se pusiera raro" otra vez, tuvimos lo que no sabía que sería (una más) "cogida de despedida".

Llegó J. a casa cuando O. y yo estábamos comiendo, sin habernos avisado que lo haría. Comió con nosotros y justo cuando me estaba cepillando los dientes para regresar a mis labores habituales, J. "me atacó", me llevó a la habitación, me quitó la ropa y tuvimos un breve pero realmente intenso encuentro sexual. Salió de la nada, no lo esperaba y no sé si J. ya sabía que de alguna manera sería "la despedida"... (hasta nuevo aviso, claro está, porque de que volverá a suceder, de eso no tengo duda). Unos momentos después llegó O. a unirse a la diversión, y la pasamos tan bien los tres... Después J. se fue, casi no hemos hablado por teléfono y no nos hemos vuelto a ver. Supongo que así será por algunas semanas.

Por otro lado, A. nos ha visitado por estos días y la hemos pasado genial. Claro está, hay algo por ahí (yo sé qué es: el recuerdo de J.) que no me deja disfrutar plenamente de nuestros encuentros, pero no sé cómo es posible que A. sea tan cachondo, ¡me gusta tanto! Es diferente a J. físicamente, pues J. es blanco, con la piel tersa como la de un bebé y A. es moreno, alto y fuerte. Ambos me encantan y me vuelven loco. En días pasados A. se quedó a dormir en casa y pasamos una noche loca, yo tuve que trabajar al siguiente día pero la diversión la continuaron por la mañana O. y A., lo que realmente me alegra pues O. no quería tener mucho qué ver con A. y al parecer ya se van acoplando más.

Lo único que me gustaría es poderme sacudir por completo a J. de encima y hacer lo que he repetido ad nauseam que debo hacer: aceptarlo cuando esté y no extrañarlo cuando se va. A ver si algún día lo logro.

lunes, enero 09, 2006

Entre mil dudas (Estoy hecho un lío)

Quisiera poder ser totalmente racional y evitar que mi corazón sintiera lo que siente, pues a menudo que algunas decisiones que he tomado están mal pero aún así no puedo evitar tomarlas.

Sé que está mal que siga con alguna estúpida idea romántica de J., con la esperanza de que un día de estos va a dejar a su pareja y se va a ir a vivir con nosotros y viviremos felices los tres por siempre, como en un cuento de hadas. Debería hacer caso a lo que me dice O. y simplemente "disfrutar el momento", si está J. con nosotros un rato, pasarla bien y si no está, no preocuparme. Eso lo sé a nivel racional, pero... ¿cómo se lo digo a mi corazón?.

Alguna vez alguien me dijo que la vida constaba solamente de ciclos y creo que tiene razón: con J. los ciclos se van cerrando cada vez maś rápido, como si fuera un caracol y me da miedo pensar qué sucederá cuando lleguemos al vórtice de éste. El ciclo va más o menos así: un día, sin siquiera esperarlo, llega, coquetea y se va dejándonos pensando y recordando con placer todo lo que hemos hecho juntos. Después de estar algunos días así llega el momento en el que damos rienda suelta a la pasión y tenemos sexo intensamente por algunos días. Después nos sigue viendo cada vez un poco menos con sexo ocasional, al mismo tiempo en que se va poniendo "raro" y "serio" hasta que llegamos al punto de no vernos por días o por algunas semanas. Después, de la nada vuelve a aparecer y recomienza el ciclo. Disfruto mucho cuando estamos en el punto de "sexo intenso" en dicho ciclo pero después de eso me quedo con mil dudas.

Por otro lado, al parecer A. ha llegado para quedarse pues lo hemos visto otra vez. Lo negativo del asunto es que me siento mal teniendo sexo con A. porque pienso que estoy haciendo algo "incorrecto". Y no, mi moral es mucho más relajada de lo que pudiera pensar la gente y no es el hecho de tener sexo con alguien más lo que me molesta sino precisamente hacerlo con A. por quien aún tengo débiles sentimientos y quien, estoy seguro, aún quisiera estar con O. y conmigo otra vez. No me gustaría jugar con los sentimientos del chico. ¡Diantres! Es tan bueno en la cama él también. Es muy diferente a J. pero con ambos es intenso. De todas maneras, no disfruté tanto del sexo con A. por andar pensando en J.

Estoy hecho un lío con mis pensamientos e ideas, tengo que poner todo en orden si no quiero enloquecer.

miércoles, enero 04, 2006

Patético él, patético yo

Ese tipo, la pareja de J., no deja de sorprenderme: resulta que se enteró de que J. "se escapó" unos días con nosotros, obviamente sin conocer los "detalles sucios" que he contado aquí (aunque puedo pensar que se los imagina) y su reacción, después de reclamarle y pelar, fue... ¡comprarle una computadora nueva!

Yo no sé hasta cuándo va a entender este tipo que a las personas no se les puede comprar (aunque a J. lo ha comprado todo, qué coraje me da) pues primero con el carro que le regaló para que nos dejara a O. y a mí y se regresara a vivir con él, luego con el cambio a la casa nueva y ahora, ¿una computadora? ¿De qué se trata el asunto?

Definitivamente el tipo es patético, pero yo soy más por enojarme por estas cosas, ¡siento tanta impotencia y coraje!

lunes, enero 02, 2006

Días de ensueño

Recientemente O. y yo pasamos unos días con J., alejados de nuestro hábitat natural y de la cotidianeidad. No pensé que fuera a suceder algo como lo que sucedió, pues aunque habíamos vuelto a tener aventuras sexuales con J., la relación se había "enfriado" en las últimas semanas a niveles casi nulos, habiéndonos limitado a vernos una o dos veces por semana y sin hacer realmente nada. Pensamos O. y yo que J. ya se había arreglado con su pareja y de cierta manera nos sentimos aliviados porque nos hicimos a la idea de que lo olvidaríamos poco a poco y quedaría tan sólo una amistad y bellos recuerdos del pasado. También hay que tomar en cuenta que la reaparición de A. nos movía un poco el esquema y nos invitaba a seguir adelante, tal vez con él o tal vez no.

Como siempre, J. tiene la capacidad de moverme todos mis esquemas, agarrarme "con la guardia baja" y hacerme ceder a su más mínimo capricho. En mi favor tengo que alegar que cualquier otra persona que estuviera en mi situación se sentiría de la misma manera, pues una sola mirada de J. te puede desbaratar. ¿Cómo decirle que no a ese chico tan lindo?. Pues bien, con ese conocimiento, cedí y me dejé disfrutar de lo que sucedió en esos días.

Advertencia: El siguiente relato contiene elementos sexuales descriptivos por lo que si a alguien le ofende la naturaleza de dichas descripciones tal vez no quiera continuar leyendo. Aunque, pensándolo bien, si eso le ofendiera a alguien no estaría leyendo este blog, ¿verdad?.

El reencuentro con J. en público fue emocionante y largamente anticipado. Cuando supe que lo iba a ver otra vez mi cuerpo se descompuso: me enfermé de resfriado, me enfermé del estómago y simplemente no podía estar bien. Me dijo O. que probablemente todo era a causa de los nervios y realmente así fue porque después de ver a J. otra vez me sentí aliviado. El encuentro, con una mirada penetrante y un apretado abrazo me hizo ver la realidad: estaba ahí, otra vez, con J. y con O. y los días prometían.

La tensión sexual fue evidente a lo largo del día y para la primera noche sabía que volvería a suceder y que sería intenso... ¡sí que lo fue! cuando finalmente estuvimos alejados de las demás personas, a solas por fin los tres, J. iba manejando (no, no ese auto nuevo que tanto odio por el que nos abandonó) y yo iba de copiloto, O. se encontraba en el asiento trasero. No resistí más, no resistí a las caricias que J. me iba haciendo en la entrepierna y le desabotoné sus jeans para dejar salir su enormidad que realmente debería ser ilegal con ese tamaño y grosor pero que tanto me encanta. La recorrí con mis trémulos dedos y jugueteé un momento hasta que hice lo que realmente ansiaba: agacharme entre su entrepierna y el volante y dejar que todo (lo que se podía, al menos) entrara en mi boca. En poco tiempo J. empezó a gemir de placer y eso me excitó mucho, aunque él debió continuar conduciendo. Estuvimos en el cachondeo a alta velocidad por un rato, O. también participó desde la parte trasera, pero las hormonas de J. pudieron más y se desvió del camino principal hacia una solitaria brecha en donde yo creo que él sabía que no pasaría nadie (hopefully) y ahí nos detuvimos a continuar con las caricias, los besos cachondos y profundos y los abrazos interminables. Estuvimos un buen rato, pero J. se puso un tanto nervioso porque alguien nos encontrara así que decidimos emprender el regreso sin haber terminado y con el deseo exacerbado.

Un poco más tarde pensamos en que por ese día ya no sucedería nada más, pero J. se las arregló para a escondidas llegar hasta donde estábamos nosotros y ahora sí bajo la complicidad de un aislado y mal iluminado cuartucho dimos rienda suelta a la pasión desenfrenada. No sé cuánto tiempo pasó, no puedo saber tampoco cuánto hicimos pero que me perdí en los ojos negros de J. durante mucho rato. Por un momento no sentí las caricias, el calor de su piel, sus besos, sus apretujones sino sólo la certeza de que estaba ahí, con él, "haciendo el amor" por más cliché que eso pueda sonar y alejado del resto del mundo. Ésa era mi realidad en ese momento, y la disfruté como nunca. Lo penetré, lo hice mío otra vez y me volví loco entre sus nalgas, esas nalguitas ricas con las que sueño a menudo.

Cuando todo terminó debimos dormir separados pero soñé con J. esa noche, soñé con los recuerdos de toda la historia que hemos tenido juntos y estuve fantaseando con la parte de la historia que nunca sucedió pero que anhelo (sí, lo debo aceptar, aunque después me duela) con toda mi alma: que los tres estuviéramos juntos por siempre, en una feliz relación que nunca sucederá. Al siguiente día otra vez, a aparentar "normalidad" con la gente mientras por dentro seguíamos ardiendo los tres; estoy seguro de que O., quien es más cachondo que yo, estaba ansioso porque pudiéramos estar a solas con J. otra vez y durante el día se dio la oportunidad de estar brevemente un momento a solas, en un lugar público en donde J. quiso que le tomáramos unas fotografías ¡totalmente desnudo!. Oh, sí, tengo esas imágenes, de hecho las estoy contemplando en este momento y seguirán junto a mí para mis mayores placeres onanísticos; tengo a J., en versión miniatura y au natural cada que me plazca.

Por la noche pensamos que, ahora sí, no podríamos hacer nada sexual con J., pues estuvimos rodeados de personas pero al final nos las arreglamos para volver a estar solos. Habíamos tomado un poco y J. quería penetrarme pero simplemente no pude. Ya lo he escrito en otras ocasiones: debo estar muy borracho y muy relajado, estúpido de mí, y el tamaño del miembro de J. no me facilita nada las cosas. Quien sí disfrutó de ser penetrado fue O. y para mí ése fue un fascinante espectáculo visual. Un poco más tarde J. le preguntó a O. si quería venirse en su boca, y O. accedió gustoso. Yo no me quedé atrás e hice lo mismo: me vine en la boca de J. y sé que voy a sonar trillado pero... ¡qué orgasmo tan intenso tuve! Verlo a él, el niño más precioso del universo, con mi miembro dentro de su boquita es algo que simplemente no se puede describir ni comparar con nada más.

Al día siguiente J. debía regresar con su pareja y nosotros a nuestra realidad y empecé a hacerme a la idea de que eso sucedería, pero J. hizo algo inesperado: a pesar de que había dicho a su pareja que regresaría para esa noche no lo hizo y pasó una noche más con nosotros... ¡qué noche! fue la tercera juntos pero eso no hizo mella en la intensidad del sexo. Yo no sé qué tiene ese niño, ya son muchos meses desde que sucedió la primera vez y sin embargo me gusta cada vez más. Científicamente debería ser al revés y bajar la intensidad del sentimiento pero simplemente no puedo, es algo que siento muy dentro y que no puedo controlar.

Cuando amaneció, entonces sí, debió regresar y separarse de nosotros pero no me importó: me dejó con una sonrisa bien plantada en el rostro y tengo la certeza de que se volverá a repetir, pues nuestra historia no puede ser ni será interrumpida así, abruptamente, seguiremos en nuestras andanzas con él mientras haya oportunidad.

Sé que en estos días se cumplieron tantas fantasías que parecen propias de una historia de ficción pero que sin embargo estoy tan orgulloso de haberlas vivido que sigo recordándolas como en un ensueño. Este nuevo año sí que pinta bien.

lunes, diciembre 26, 2005

Los ojos de O.

Lo que cuentan algunas personas que ya llevan muchos, muchísimos años de "casados" (como O. y yo, por ejemplo) es que "la rutina mata" y sutilezas de ese estilo. No sé, pero creo que O. y yo hemos logrado hasta ahora encontrar la manera de no sentirnos hartos por la rutina. Claro, no niego que a veces se nos antoja hacer otras cosas, pero ésa es la diferencia con otras parejas: que nosotros sí las hacemos si ambos lo decidimos de esa manera.

Aún así, en medio de los tipos que van y vienen a veces se nos olvida vernos a nosotros mismos o ver a nuestra pareja. Yo ya no había visto detenidamente los ojos de O. en algún tiempo, y apenas ayer que lo hice recordé cuánto me gustan esos ojitos color miel, como para perderme en ellos y en las mil fantasías que se me antojan cuando los veo directamente. Sí, claro, también extraño los ojazos negro azabache de J. pero los ojos de mi O. no los cambiaría por nada en el mundo, a pesar de que el color de ojos que más me gusta es el verde.

Disculpen ustedes, amables lectores, mis debrayes melancólicos.

jueves, diciembre 22, 2005

Reacciones de algunos blogueros gay

Nunca pensé que más de un par de blogueros fueran a leer lo que escribí respecto a mí y a ellos pero debo aprender a tener más respeto por el poderío de la Internet y saber que, efectivamente, casi todo lo que escribas estará ante el escrutinio público aunque lo hagas de manera más o menos clandestina.

En general, las reacciones fueron muy buenas, me dejaron muchos comentarios en la entrada e incluso algunos más escribieron algo al respecto en sus blogs, como Shinseiki21 y su aclaración sobre "Koi", o inhomoveritas y la mención de lo que escribí, así como Kine y su "salida del clóset ante la comunidad bloguera" a quien sinceramente felicito y agradezco sus palabras y finalmente al amarguete de Dreamer y sus interminables quejas sobre la vida (Reitero lo que dije originalmente: el comentario iba sin alguna malsana intención pero lo que has escrito no parece ser de la misma manera. Ni siquiera te tomaste la molestia de leer un poco más sobre mí para poder opinar y eso es triste, pero hasta cierto punto predecible de tu parte). Prácticamente todos los demás a quienes mencioné dejaron un mensaje haciéndome saber que habían leído lo que escribí, lo cual me pareció fabuloso pero al mismo tiempo me da un poco de miedo porque ahora ya no estoy completamente "anonimizado" (sí, me gusta inventar palabras). He decidido poner un enlace hacia los blogs de todos ellos para que la gente que me visite sepa a quiénes leo con regularidad.

Para quien tenga tiempo y quiera comprender un poco más la enredosa y complicada historia (totalmente real, no tiene ninguna fantasía o invento como cierto personaje dijo que tenía) que he escrito, le invito a leer los "archivos" de este blog, de julio para acá, en orden cronológico (de abajo hacia arriba). Después de eso será más fácil entender casi todo. Es la historia de mi vida en los últimos meses.

Este breve mensaje era, pues, sólo un agradecimiento público a todos ustedes. Mientras tanto, continuaré relatando mis (en ocasiones sórdidas) aventuras en este extraño mundo en el que me tocó vivir.

martes, diciembre 20, 2005

Reapareció A. (parece ser que igualmente rápido se irá otra vez)

El proceso de "regresar" con A. fue un lento cachondeo que se dio en los últimos meses, justo después de que "terminamos" con J., aunque sólo habían sido tímidos coqueteos, finalmente nos volvimos a ver la semana pasada.

No estaba nervioso, pero sí francamente excitado de volver a ver a A. pues tan sólo el recordar las espléndidas sesiones de sexo que tuvimos con él me provoca incontrolables reacciones en el cuerpo. Y así, después de largas conversaciones virtuales, se dio el reencuentro. Él guapísimo, tal y como lo recordaba, muy alto, moreno, con facciones fuertes y pronunciadas pero a la vez infantiles (ya cumplió 23 años, no lo puedo creer), el cuerpo un poco mejor proporcionado gracias a que ha hecho ejercicio en los últimos meses y esa desarmante mirada cachonda que ni de chiste puedo olvidar. Estuvimos en un bar, a la vista del público pero yo sólo quería comérmelo a besos. En algún momento de la noche dijo la palabra mágica que había anhelado escuchar, pero me hice el que no me importó mucho: "perdóname". Esa sola palabra englobaba muchos significados, a saber: "fui un estúpido por haberme alejado de ustedes por una cosa de nada, estoy arrepentido y quisiera volver a su cama, quisiera que retomáramos eso que llegamos a tener".

Yo quiero perdonarlo pero es difícil olvidar el pasado (o como dice magistralmente Fangoria: "después de ver cómo el dolor lo cambia todo...") y creo que no será tan trivial como tan sólo decir: "está bien, no te preocupes y no pasó nada, retomaremos la relación tal y como se quedó". Además, aunque quisiera hacerlo, está el maldito "factor J." del cual aún no me libro completamente. Y no, no estoy maldiciendo a J. ni mucho menos, sino a mi estúpida obsesión con él; simplemente no puedo terminar de sacudírmelo de encima, aunque ahora lo vemos muy poco, si acaso una vez a la semana.

Esa noche, tal y como se esperaba, terminamos en la cama con A. y el sexo fue tan grandioso como lo recordaba (en alguna ocasión mencioné que estaba probablemente dentro del "Top 10" del mejor sexo) aunque acentuado al infinito por el deseo reprimido de tantos y tantos meses anteriores. Hubo muchos besos (que conste que no beso a cualquiera), muchas caricias y aún más cachondeo. En un momento me pareció imaginar que inclusive O. ya había perdonado a A., pues él le guarda más rencor que yo por haberse ido así nada más y haber actuado tan raro con nosotros durante muchos meses.

Al otro día, cuando partió, no hubo promesas de reanudar la relación por ninguno de los dos bandos, aunque de cierta manera quedó implícito que nos continuaríamos viendo... hasta algunos días después, en que hubo una fiesta y a pesar de que A. había dicho que no asistiría, terminó yendo pues quería vernos y estar con nosotros. Esas fiestas son catastróficas en algunos aspectos porque no quedas bien ni con dios ni con el diablo: nosotros queríamos estar con nuestros amigos, A. con los suyos y nos vimos y convivimos poco tiempo durante la noche. En algún momento A. se puso celoso de un amigo nuestro y regresó su antigua personalidad caprichosa y berrinchuda que tanto odiábamos: terminó yéndose con sus amigos y ya no pasó la noche con nosotros. Al siguiente día, claro está, las disculpas y todo lo demás, pero... ¿realmente necesitamos eso? Tanto O. como yo estamos lo suficientemente maduros para no depender de berrinches cuasi infantiles; está bien que tengamos debilidad por los niños de un poco más de 20 años, pero tampoco tenemos la necesidad de estar sujetos a sus caprichos y extraños deseos.

No, no sé qué sucederá ahora con A. pero de lo que sí estoy seguro es de que no permitiremos que llegue a pasar algo similar a lo de J., pues es mucho desgaste para todas las partes. Si es que A. quiere "regresar" con nosotros y estar en un plan mucho más relajado entonces seremos felices. Si no lo quiere así, será triste pero deberemos olvidar la relación.

¡Qué lástima que estés tan rico, A.!

miércoles, diciembre 14, 2005

Analizándome y analizando a los blogueros gay

Desde que abrí este blog (no tan) secreto, me inscribí en bloguerosgay.com, que es un sitio que recopila la información de los blogs de la gente suscrita y la publica en un mismo lugar.

Pues bien, desde entonces he estado leyendo la historia de algunos de ellos (me es imposible seguir el ritmo de los setenta, así que abarco sólo a un grupo pequeño) y a menudo pienso en la manera en que se relacionan con la gente (y en ocasiones entre ellos) y lo comparo con la forma en que yo me relaciono con la gente, incluyendo a O., por lo que siempre saco interesantes conclusiones.

Quiero aclarar que lo que escribo aquí lo hago con gran respeto hacia todos y si por azares del destino algún bloguero llegara a leer esto sepa que no hay mala intención en mis palabras.

Primero que nada, no puedo evitar pensar en quienes tienen relaciones hasta cierto punto tormentosas con alguien quien se ha convertido en alguna especie de obsesión (como lo ha sido en su momento J. conmigo) y me he identificado mucho con ellos; específicamente con Knar y su obsesión por "MJ" que parece ir poco a poco superando, o también la de Mauricio (quien ha sido lector de este blog) con su desconcertador Diego; incluso la de Doffo y su ya perdido "Wapofeo". Es impresionante cómo puedes ver esas relaciones desde fuera y decir, casi gritar: "¡reacciona, chico, estás obsesionado por alguien quien no vale la pena!" y sin embargo he pecado de eso también y he visto a J. con los mismos ojos que ellos ven a sus amores mal logrados.

Por otro lado, están también las historias de romances que o bien han surgido en este medio o bien se mantienen y las seguimos cuales telenovelas como la relación de brayan (reinito) y charlyboy (gatito) quienes derraman miel por doquiera y son un ejemplo envidiable para muchos. También están las historias de amores recientes pero que se antojan como verdaderos y que van a durar, como la historia de Eduardo Irabién (quien ha sido lector de este blog) y Manuel cuya evolución del romance fue casi pública y todos pudimos verla. Nunca he tenido una experiencia así, ya que O. no tiene un blog (aunque conoce la existencia de mis dos blogs) pero sería interesante que él también lo tuviera y compartiera las experiencias desde su punto de vista; el nuestro podría ser un "romance público" como lo son esos.

También tenemos a las parejas "hechas y derechas" que al parecer son una especie en extinción y cuya existencia es la envidia de muchos y odio de algunos cuantos; por ejemplo, Flavio y su Daniel, quienes tengo entendido que ya llevan muchos años juntos, o Leo y Koi quienes incluso tienen un blog compartido y a pesar de que aún no viven (del todo) juntos se ve que tienen una relación madura, o kinetexas quien aparentemente también lleva una relación de años; ¿y por qué no mencionar a los cuasi legendarios Imoq y Ariel? Creo que todo mundo conoce su historia con años y años que llevan juntos. Con estas parejas sí he sentido similitud pues el caso de O. y el mío es el mismo: una pareja de muchos, muchos años juntos quienes compartimos toda nuestra vida y ante los ojos de la mayoría tenemos una "relación perfecta". Claro está, pocos conocen los recovecos y acuerdos de nuestra relación y menos se imaginan que disfrutamos de tener sexo con terceras (y cuartas, quintas o más) personas pero es un trato mutuo y así somos felices, realmente lo disfrutamos. ¿Por qué no hay blogs de "tríos" o "cuartetos"? ¿O inclusive de "parejas abiertas"? Creo que aunque el cyberespacio te proporciona cierto grado de anonimidad, éste aún no es suficiente para que la gente pueda escribir todo lo que realmente piensa.

Por último están los blogueros "solitarios" quienes escriben sus cachondeces (como yo lo hago) y sueltan lo que sienten sin mucho temor, tal y como lo es el Maricón de Mierda, a quien realmente admiro y disfruto de sus escritos, o los "niños buenos" como mi lector favorito que es Chaud o inclusive a quien podría considerar mi antítesis: Dreamer pues seguro que yo soy todo lo que él no quisiera ser (promiscuo, relajado, generalmente alegre) y su forma de ver la vida no se me antoja para nada. Con varios de ellos me he identificado en algunas ocasiones y veo que no son más que personas relatando sus aventuras cotidianas y su forma de ver la vida.

Sí, no cabe duda que en muchas ocasiones nos vemos reflejados en los escritos de otros; es parte de la magia de la llamada "blogósfera" y muchas veces podemos darnos cuenta qué tan ridícula puede ser una situación personal que estemos viviendo cuando alguien más la describe.

Le doy gracias a los blogueros gay por compartir sus historias cotidianas, y espero que haya para mucho, mucho tiempo más.

lunes, diciembre 12, 2005

¿Salir del clóset? Creo que todavía no.

Estaba platicando con uno de los únicos dos amigos que me conocen y conocen este "blog secreto" y me preguntaba por qué no "salía del clóset" ante la comunidad bloguera y escribía diciendo quién era yo. Me dio vueltas en la cabeza por un rato pero creo que no vale la pena y perdería más de lo que ganaría, pues este "anonimato" me ayuda a que pueda escribir de manera totalmente desinhibida todo lo que se me ocurra sin temor a que me juzguen. ¿Y de cuándo acá le temo a lo que piense la gente? Realmente no lo hago, no en general, pero he tratado temas tan íntimos e involucrado a otras personas que si dijera quién soy, no sería difícil adivinar quiénes son esas personas también.

Así que, mejor no, mejor sigamos en el cómodo anonimato y sin pensar mucho en lo que escribo, contando al mundo mis andanzas (no tan) secretas.

miércoles, diciembre 07, 2005

De flor en flor, olvidando a J. poquito a poquito

Ignoro por qué llevo una semana sin escribir nada aunque han sucedido algunas cosas (cachonderías, principalmente) qué contar. Tal vez simplemente no he estado con el ánimo de escribirlas.

Últimamente O. y yo hemos vuelto a las andadas y desde el fin de semana pasado hemos conocido a tres personas: el primero en un vapor local al que casi nunca vamos porque el ambiente no está muy bueno y está lleno de viejitos. Ese día se nos ocurrió ir y nos ligamos (bueno, mejor dicho, nos ligó) a un tipo como de 27 años, hubo sexo ahí mismo pero pasó sin pena ni gloria.

En los días pasados también hicimos cosas con otro como de 31 o algo así que igual no me gustaba mucho pero a O. sí y no fue tan bueno. Lo cierto es que cuando estaba en el sexo recordé a J. y terminé más excitado pensando/recordándolo que estando ahí con quien estábamos.

Por último, apenas hace un par de días conocimos a un chico muy agradable, quien nos contó su historia y resulta que está casado y se está divorciando (por razones obvias) y también está muy rico, buen sexo y toda la cosa aunque tampoco me dejó por completo satisfecho.

¿Será que sigo pensando mucho en J. y por eso no me llenan los tipos tanto como antes? ¿Será que hasta que aparezca alguien a quien quiera tan intensamente como quise a J. me sentiré del todo bien? No tengo respuestas a esas preguntas, supongo que se irán resolviendo sobre la marcha...

miércoles, noviembre 30, 2005

Happy together (las cartas sobre la mesa)

Al día de hoy cumpliremos ya una semana O. y yo de estar "Happy together", aunque no como los personajes de la película sino REALMENTE así; explico:

A raíz de todo lo que pasó con J. y de mis cambios de humor desde su partida, la relación con O. se puso un tanto "rara". No digo que estuviéramos mal o que tuviéramos muchos problemas pero sí estaba algo afectada la relación porque yo me la pasaba todo el tiempo pensando en J. y evidentemente eso terminó cansando a O., quien parecía tolerar cada vez menos mis desplantes y mi melancolía. Por eso mismo, a mí me empezaron a irritar algunas otras cosas sobre él y tuvimios varias semanas si no con problemas al menos sí con roces.

La semana pasada hablamos, pusimos "las cartas sobre la mesa" y nos dijimos muchas cosas que probablemente debimos haber dicho hace tiempo: nos estábamos haciendo daño, nos estábamos tolerando poco y nuestra comunicación había disminuído. Después de una laaarga charla, acordamos que a partir de ese día hablaríamos sobre todo lo que nos molestara del otro, en el momento en que sucedieran las cosas, pues O. argumentaba que yo estaba "raro" y "grosero" y yo le decía que él era el "irritable". Total que desde ese día, santo remedio. Sólo en un par de ocasiones hemos tenido la necesidad de hacernos ver que estamos actuando no de la manera en que el otro espera, pero en general nos hemos llevado mucho mejor y ya la pasamos bien todos los días, creo que nuestro nivel de comunicación subió muchísimo y ahora estamos casi al nivel que teníamos antes de que el asunto de J. hiciera mella en nuestra relación.

Aunque suene trillado lo repetiré: la comunicación en una pareja es básica, no importa que se lleven muchos años juntos, a veces es indispensable decir las cosas para sentirnos mejor. Sí, ya estamos plentamente felices juntos otra vez.

viernes, noviembre 25, 2005

¿Machista yo? No, sólo un poco celoso y posesivo

A propósito del fin de semana cuando salimos con J. al antro, ese día O. y yo nos regresamos con su amigo temprano, pero J. se quedó aún más tarde, pues se encontró a "su amigo" (sí, ese mismo amigo del epílogo del día en que nos conocimos J. y yo) y según me dijo un par de días después, después del antro "querían seguir tomando" y se fueron a la casa del susodicho, compraron cervezas y ahí estuvieron.

No pude evitar pensar e imaginar que probablemente pasó algo más que sólo tomar cervezas entre ellos dos, pues desde hace mucho tiempo "se traen ganas" pero lo cierto es que no me atrevo a preguntarle directamente a J., en primera porque no me concierne y después porque aunque hubiera pasado algo, ¿qué? Digo, esa misma noche O. y o tuvimos sexo con el amigo de O. y si J. quiere hacerlo con alguien más está en todo su derecho, aunque hay una pequeña parte en mí que se resiste a aceptar el hecho. No sé si sea un pequeño vestigio de machismo ("ése es sólo para mí y yo sí puedo hacer algo con otras personas pero él no") o simplemente celos, aunque es extraño pues no siento celos cuando O. hace algo con otras personas (al principio, hace muchos años, sí me daban). Me considero un ser totalmente racional y capaz de entender las relaciones "especiales" o diferentes como las que llevamos nosotros, por lo que debería de importarme un comino si J. se acostó o no con su amigo, pero me da vueltas en la cabeza. Es extraño, porque por otro lado sé que duerme junto con su pareja, y aunque nos haya dicho que no tiene sexo con él, podría ser que de vez en cuando lo hagan (vamos, no creo que ni una vez) sin embargo eso tampoco me provoca celos ni mucho menos.

Vaya que estoy hecho un lío, aunque supongo y confío en que poco a poco iré sintiéndome más tranquilo respecto a J., quiero pensar que es parte del proceso de irme desprendiendo de él nada más.

Espero que esta fase de "machista posesivo" no me dure prácticamente nada, pues no es buena ni para mí ni para nadie.

domingo, noviembre 20, 2005

Entre azul y buenas noches

Otro episodio alcohólico. Afortunadamente no tuvo el mismo fin nefasto que el del mes pasado, pero por poco era así. Ya debo aprender: no mezclar alcohol en exceso y la presencia de J., son realmente una mala combinación pero lo hice anoche. Creo que debo empezar por contar qué sucedió desde un día anterior.

El viernes llegó a visitarnos de otra ciudad un amigo de O. a quien no conocía en persona, sólo por Internet y es una persona agradable. Él y O. conversan mucho por Internet y O. le tiene confianza, por lo que yo le tomé confianza de inmediato también, aunque nunca había hablado con él. O. ya le ha contado varias cosas de nuestra relación, así que nada le cayó de sorpresa. Creo que ya habían cachondeado previamente e imaginé que sucedería algo con él el fin de semana, aunque no estaba seguro de que yo quisiera intervenir. Por alguna razón, en el aspecto sexual sigo pensando casi todo el tiempo en J., y cuando llego a tener alguna fantasía siempre está involucrado en ésta.

Tal y como lo predije, el viernes por la noche/sábado por la madrugada, O. y su amigo terminaron cachondeando en otra habitación y yo estaba algo caliente aunque no tenía muchas ganas de participar, aunque O. ya me había dicho previamente que el amigo quería hacer algo con los dos, pero "le daba pena" (en México a la "vergüenza" se le dice "pena" también) conmigo. Yo le dije a O. que no se preocupara y que hicieran lo que quisieran y que yo dormiría. Al final me ganó la calentura y decidí jugar al vouyerista (me gusta mucho ver) y me acerqué en penumbra para ver el cachondeo de O. y su amigo. Cuando éste se dio cuenta que yo estaba ahí viendo, sólo atinó a decir "ssooooorry" y terminó. Fue una lata porque apenas llevaban poco y O. tuvo que apurarse para terminar también, yo preferí no hacer nada y me regresé a la cama. Al poco rato que llegó O., en voz baja reíamos y broméabamos que le llamaríamos "el American Pie" por la película en donde el adolescente termina prematuramente. Por ese día dormimos, nosotros en nuestra habitación y el amigo en otra y no sucedió nada más.

Ayer sábado decidimos ir a dar un paseo al campo, y mientras estábamos haciendo los preparativos para salir, J. llamó por teléfono para preguntar qué haríamos. Le comenté que saldríamos y quiso acompañarnos. Me agradó la idea (me gusta la compañía de J.) aunque temí que fuera a haber algún roce con el amigo de O. porque J. siempre se pone celoso de nuestros amigos o de la gente que nos rodea. Afortunadamente la salida transcurrió sin mayor novedad, los cuatro la pasamos muy bien y fue un día agradable. De regreso compramos alcohol pero J. dijo que debía regresar a su casa. Le preguntamos si saldría al antro por la noche y dijo que no, así que pensamos que ya no lo veríamos.

Empezamos a tomar O., su amigo y yo alrededor de las siete de la tarde y para las once de la noche yo ya había tomado bastante. Poco antes de esa hora los ánimos de los tres se calentaron y terminamos en la cama, ahora sí aguantó bien el amigo de O. y el sexo estuvo regular, tirándole a bien; gracias a eso se quitó el mote de "American Pie". Justo habíamos terminado y nos estábamos arreglando para salir al antro cuando llegó J. a la casa sin previo aviso. Afortunadamente no llegó media hora antes porque entonces nos habría encontrado con el amigo de O. y me imagino la escena que nos habría armado aunque, vuelvo a aclarar, ya no tenemos nada "oficial" con J. pero él es así.

Como yo ya había tomado demasiado y recordé la escena del mes anterior, decidí apartarme de todos por un rato y me encerré en una habitación solo. Estaba simplemente recordando, dejando que los sentimientos que el alcohol parece matizar afloraran y sufriendo un poco porque J. ya no está con nosotros, no demasiado pero sí lo suficiente como para que me salieran unas lágrimas y en un momento entró O. y me vio llorando y se molestó, con justa razón, porque me dijo que siempre que me emborracho es lo mismo: lloro por J. y aunque digo que ya estoy bien vuelvo a ponerme mal. Le hice ver que no, que no me pondría mal y que simplemente quería estar solo un rato. Discutimos un poco pero al final de cuentas no pasó a mayores, aunque tuvo potencial para haber un problema si lo hubiéramos dejado.

Terminamos yendo a bailar los cuatro, primero se fueron O. y su amigo y yo me fui con J. en su flamante auto nuevo (sí, todavía me duele) pero no me divertí mucho por la noche. El alcohol había dejado de hacer efecto y yo entré en una fase semi depresiva aunque me controlé bastante bien.

Hoy no me siento bien por completo, puede ser un poco la resaca y un poco saber que muy en el fondo sigo dolido por lo de J., aunque ya no me afecta (tanto) en mi vida cotidiana.

Hoy me siento como "entre azul y buenas noches".